
Once de inicio baliazul frente al Molinense. / DIANA SELAS
El cuadro del Puerto de Mazarrón firmó una gran primera mitad y supo sufrir tras el descanso para sellar un empate a uno ante el Unión Molinense
El Club Deportivo Bala Azul cosechó un resultado importantísimo en la jornada 8 del Grupo XIII de Tercera Federación tras puntuar en uno de los feudos más complicados de la categoría, el Sánchez Cánovas. Los pupilos de Radu Varcus igualaron frente al Unión Molinense Club de Fútbol en un choque donde el cuadro costero controló el juego durante el primer acto y tiró de oficio defensivo en la reanudación.
El encuentro arrancó sobre un césped artificial condicionado por la abundante acumulación de agua cerca de los aspersores, circunstancia que dificultó el movimiento del esférico por las bandas en los compases iniciales. Con llegadas a ambas áreas pero poca efectividad de inicio, la intensa disputa entre el delantero baliazul Gianluca Bertuzzi —de lo más incisivo en el arranque— y el defensor local Junior, muy sólido atrás, marcó el pulso de los primeros minutos. Fruto de esa pelea constante, el propio Tuti forzó un saque de esquina que se ejecutó en el minuto 9: Tomás Cruz sirvió un gran centro desde el córner y el central Raúl Sánchez conectó un cabezazo imponente a la derecha del guardameta para firmar el 0-1. El zaguero barcelonés estrenaba el marcador por segundo encuentro consecutivo tras haber visto puerta también en Pulpí.
Lejos de replegarse tras el gol, los tiburones mantuvieron una presión adelantada que dificultó la llegada al área de los pupilos de Sergio Sánchez, limitados a envíos largos. La batalla se concentró en la medular, con el juego atascado ante la intención de ambos bloques de adueñarse del balón. Alrededor del minuto 20, el local Kike Romero protagonizó el primer remate peligroso para los conserveros, seguido a continuación por otro disparo molinense que, a diferencia del anterior, se marchó muy desviado.

Superado el ecuador del primer acto llegó el lance más desafortunado del duelo. Alrededor del minuto 27, Gonzalo Ochoaizpur armó el tiro desde la frontal del área y José Antonio Espín puso el pie delante para blocar el disparo, lesionándose del hombro tras la caída. La dolencia obligó a que fuera sustituido minutos después, entrando en su lugar Marcos Espín.
Las ocasiones continuaron sucediéndose en ambas porterías. Tras un saque de banda de Gerardo —quien, con sus medias bien bajadas, tuvo mucho protagonismo desde su lateral derecho, especialmente a balón parado—, el Bala probó fortuna con un disparo alto. Acto seguido, el cuadro molinense respondió con un remate de cabeza peligrosísimo a la salida de un córner que la retaguardia visitante consiguió blocar cuando el guardameta Sergio Portero ya estaba batido. Poco después, Gonzalo Ochoaizpur mandó un libre directo por encima del larguero y, en el 37′, el extremo Aitor Espinosa lo intentó desde fuera del área con un lanzamiento desviado.
El propio Aitor Espinosa, muy implicado en las contundentes ayudas defensivas para evitar centros laterales, puso en el minuto 42 un balón medido al área para un atacante baliazul que el capitán local, Junior, logró arrebatarle con acierto cuando ya procedía a rematar. En el tramo final del primer tiempo, la zaga mazarronera se mostró inexpugnable: cada aproximación conservera terminaba en centros desviados, envíos blocados o despejes contundentes.
El descanso llegó con un Bala Azul superior que controló el choque desde la rotundidad al corte de la jugada de los contrarios y la profundidad de balón, con un destacado Tomás Cruz en la medular, un omnipresente Gonzalo Ochoa, un Fran Cortés contundente en el juego de espaldas y la labor en las bandas de Gerardo y Aitor, sin olvidar la movilidad de Bertuzzi rompiendo líneas. De hecho, en el último minuto de la primera mitad, este último firmó una gran jugada individual regateando a varios rivales e internándose en el área para sacar un disparo que el portero local, Fernando Montoya, desvió a córner. Antes del pitido de Salvador Abril Portillo, la precipitación local —que llevó a los anfitriones a abusar del tiro exterior— se tradujo en un lanzamiento lejano que se marchó fuera por poco, a la derecha de los tres palos defendidos por Sergio.
Reacción conservera y movimiento clave en la zaga
La segunda mitad comenzó con un cabezazo peligroso de Tomás Cruz que se marchó alto en los primerísimos compases, manteniendo la constante amenaza visitante en los balones aéreos. Sin embargo, en el minuto 49, Sergio Portero tuvo que intervenir para detener un disparo en la ocasión más clara del conjunto local hasta ese momento. El Molinense empezó a mover el cuero con mucha celeridad por todo el campo buscando huecos, generando constante peligro con Marcos Espín como protagonista, desequilibrante por su banda en sus intentos de internarse en el área visitante.
Con el paso de los minutos el bloque de Molina de Segura fue adueñándose del encuentro y, aunque apenas había inquietado hasta entonces, encontró el premio del empate al cumplirse la hora de partido: Junior conectó un disparo que Raúl Sánchez logró blocar en el suelo, pero el rechace volvió a caerle al propio capitán local para marcar a placer el 1-1.
La igualada espoleó a los locales y acumuló el trabajo por el costado izquierdo de la defensa visitante, donde Camilo tuvo que trabajar duro en numerosas acciones para evitar que el marcador se ampliara. En el 63′, un centro desde la banda de Parralo lo remató de cabeza el veterano uruguayo Cristhian Britos fuera. Sufrían los tiburones a merced del empuje local, limitados a alguna llegada aislada al área contraria. Para frenar la hemorragia defensiva, Radu Varcus dio entrada en el 71′ al central ghanés Seidu en detrimento de Gerardo, ubicándose en el eje de la zaga junto a Camilo y desplazando a Raúl Sánchez al lateral. El movimiento resultó crucial por la contundencia del central ghanés en el corte y en la intercepción de llegadas.
Los arreones del equipo de Molina de Segura obligaron a cortar transiciones con faltas, motivo por el cual Rubén vio la cartulina amarilla en el 73′ al frenar un contragolpe peligroso, mientras que en el 76′ la zaga resolvió con solvencia una internada de Kiko por la izquierda. Pese a no llevar la iniciativa en este segundo acto, el cuadro del Puerto recordó que seguía metido en el encuentro probando fortuna desde lejos ante la enorme dificultad de generar ocasiones cercanas: primero con un disparo en el 78′ y después, ya en el 85′, con otro lanzamiento exterior de Rubén, ambos atrapados por el guardameta conservero.
Intervenciones salvadoras y final intenso
La recta final exigió intervenciones al límite. En el 83′, tras una buena combinación local cuyo balón ya buscaba la red, Raúl Sánchez despejó providencialmente. Poco después, el guardameta de Motril salió con rapidez para anticiparse en una acción que iba a dejar solo a Raúl Martínez y, en el 87′, firmó una parada antológica abajo con su pierna zurda ante un remate escorado desde la izquierda de Marcos Espín. En el último minuto del tiempo reglamentario, Parralo sumó otra tentativa local que se marchó desviada.
El Bala despertó en los cuatro minutos de prolongación, lanzando contras y jugadas peligrosas, rozando además el triunfo en una acción peligrosísima: tras un saque de falta, un jugador visitante logró poner el centro desde la derecha tirándose al suelo y el balón se paseó por el área pequeña sin que ningún tiburón alcanzara a rematar hacia dentro. A continuación, Sergio volvió a protagonizar otro paradón ante Marcos Espín, y Raúl Martínez, en el rechace, mandó el cuero fuera cuando lo tenía todo a su favor en la frontal del área chica.
Con el cierre de esta jornada, el Unión Molinense se mantiene 3.º en la tabla, a siete puntos del ascenso directo que sigue ostentando (y con mayor distancia) el Santomera tras golear 4-0 en el duelo de la jornada al Mar Menor San Javier, que continúa como segundo clasificado. Por su parte, el Bala Azul se coloca con 9 puntos, a solo dos unidades de la última plaza que da acceso a la promoción de ascenso, en manos del UCAM Murcia B. En la próxima cita liguera, el cuadro baliazul recibirá en el Puerto de Mazarrón al SFC Minerva, mientras que el conjunto de la comarca de la Vega Media del Segura se desplazará al Campo Municipal de Llano de Brujas para medirse al Atlético Santa Cruz.

